Tenemos la costumbre de ver la niñez como un tiempo de inocente descuido, y olvidamos que el diablo está tan ocupado en tentar a los niños como a los grandes. Sigue una llamada a las madres a que cuiden bien la inocencia de sus hijas, tantas las pequeñas como las grandes.
Durante los primeros años de matrimonio, la pareja traza la trayectoria del futuro de su relación. Desarrolla actitudes y hábitos que son influenciados por sus intereses y los consejos que recibe de los hermanos mayores de la iglesia.
Nada podrá tomar el lugar de la instrucción cuidadosa y diligente. La enseñanza y la corrección disciplinaria son inseparables. Si usted continúa fiel y constantemente instruyendo y enseñando al niño, él dará alegría a su alma para toda la vida. Padre, ocúpate de ello. Madre, ayuda fielmente.
La primera etapa es la salvación por gracia por medio de la fe en el momento en que
creemos en Cristo, nos arrepentimos de nuestros pecados pasados y recibimos el bautismo
con agua. La segunda etapa consiste en mantener nuestra condición de salvos por medio de
mantener firme nuestra fe obedecer.
La santísima fe es mas que hablar y entender la Biblia. Esa santísima fe no es algo mágico, ni fácil, ni cómodo. Esa fe nos es dada cuando obedecemos la Palabra de Dios y practicamos la voluntad de Dios en nuestra generación.